sábado

Llueve, Otoño


Bienvenido Otoño,

Ya te echaba de menos, añoraba mis días aislada en mi sofá, mientras veo llover.  Supongo que como a todos, cada estación nos pone en sintonía con un estado de animo, o al menos nos potencia según la luz del sol o el gris de las nubes, la alegría o la serenidad de estar en casa sin necesidad de salir a exprimir todas esas horas de luz, terrazas, cañas y conversación.

A mi me gustan las estaciones que me obligan a invernar, después de la locura del verano, volver a la rutina tiene su especial. Todo vuelve a su sitio y vuelves a encontrarte con el sofá que dejaste de lado unos meses atrás. Casi perdida ya tu figura en el, tras varias semanas de lluvia y recogimiento vuelve a reconocer tus largas piernas, tu cintura redondeada y tu piel morena que ya va dejando atrás el tostado y va cogiendo de nuevo, un color lechoso.

Vuelven los domingos, domingueros. De cine y manta, en compañía o en soledad, en mi caso siempre acompañada de mi ángel de cuatro patas, una golden retriever color canela que ha conseguido sacarme toda la ternura que llevaba escondida en mis entrañas de forma natural y sin exigirme ni un gesto. Ahora entiendo cuando me decían que aprendes a saber lo que es amar de forma incondicional cuando tienes un animalito en casa. Creo que yo lo he sentido ya hace un tiempo, con kaia.

Vuelvo a Madrid, tras varias semanas en Donosti. Me gusta la sensación de volver a casa, recuperar mis olores, mis sabanas, mis vistas y mis atardeceres en silencio. Las raíces tiran si, pero cuando llevas tantos años fuera de esas raíces estas ya demasiado acostumbrada a no identificarte con algo en concreto y a sentirte mas cerca del todo. De los mundos abiertos, de los países sin fronteras, de la diversidad de las culturas y de los amores que van y vienen sin necesidad de que se queden de por vida. A veces pasa en los pueblos, parece que tienes la obligación de casarte con la novia o novio de toda la vida porque ya es un habito que te empuja para adelante. Supongo que me será difícil verme en alguna de esas situaciones tal y como va mi vida.
Lo cierto es que vas cumpliendo años, y aunque sea joven, las relaciones terminan siendo mas difíciles cuanta mas edad,  cuajar en el mismo momento vital y con la misma necesidad de vivir una experiencia, no es del todo fácil.
Yo digo _hola_ al otoño, me encanta ver llover mientras suena una buena canción de fondo, con las luces a medio poner. Disfruto cuando soy capaz de dar gracias a la vida, aunque esté en el peor momento de ella, son esas circunstancias, la lluvia, la música, la luz a medio poner  y mi perrita, las que ayudan a que todo cuanto ocurra, sea perfecto. Positivo o negativo, todo cuenta, todo es experiencia y todo te acerca mas a lo autentico de tu esencia. En mi caso, doy gracias por estar viviendo uno de los momentos mas dulces y creativos de mi andadura personal, soy tremendamente afortunada.




Gracias Otoño, te estaba esperando!

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